sábado, 13 de diciembre de 2008

ALUMNOS VERANO 2008 LECTURA VELOZ


Nicole, Roberto, Leopoldo, Fátima, Sheyla, Carola, Ángela,
María Claudia, Joshua, Héctor y Karlo.


Yianelli, Liseth, Leslie, Vanessa, Víctor, Yamilé, Rosa,
Fabrizio y Nicolás.
Romy, Andrea, Christian y Linder.
Fernando, Erick, Cristian, Diana, Miguel Ángel, Yahaira,
Hever, Geraldine, Gabriel y María Pía.

Luis, Julio, Nicolás, Bruno, Maritere, Favio, Kristene,
Mario y David.

Fidel, Jorge, Carlos, Diego Renatto , Mario, Diego y Kevin.

Evelyn, Ángela, David, Ruth, Katherine, José Pablo, Renzo, Fiorella,
Belén, Jesús, Andrea y Nicole.

Juan Miguel, Carolina, Anderson, Brigitte, Fabrizio,
Julio César y Kevin.

Joshua, Leopoldo, Carola, Sheyla, María Claudia, Nicole, Ítalo,
Sharon, Kímberly, Héctor y Daniela.

Joan, Ítalo, María Alondra, Yerlyn, Lucero, Silvanna, Harold,
Omar, Maryori, Leandro y Amoy.

Ansheli, Grezia, Lenin, Álvaro, Lucero, Milena, Max y Luis.

Alejandro, Raquel, Sofía, Ángela, Andrea, Alejandro y Henry.

David, Náthali, Leslie, Kristell, Diego, Ximena y Pierina.

Renzo, Gherson, Anthony, Anderson, Ebert y Kevin.

Augusto, Roberto, Diego, Mario, Geraldine y Evelyn.

Denisse, Mauricio, Adriana, Eduardo, Adrián, Robert, Bryan y Joseph.

Sandra, Martha, Leyla, Yenko, Kevin, Gerson, Jair y Jorge.

José Luis, Renato, Georgina, Nayeli, Frack, Jazmín, Adriana,
Maricielo y Fiorella.

Dayana, Paola, Liseth, Sheyla, Joselyn, Yenko, Kevin, Brayan,
Nicole, Karlo, Anthony, Leslie y Rossy.

jueves, 14 de agosto de 2008

CUANDO SE ABUSA DEL DICCIONARIO


-Manuel, ¿“sensible” se escribe con dos eses, o ese y ce?

-No estoy seguro, cariño.

-Entonces voy a consultarlo en el diccionario.

-Claro, es lo mejor.


Esta es parte de una conversación que tuve el día de ayer domingo, con mi esposa y que me permitió entender una de las funciones más importantes del diccionario: sacarnos de una duda ortográfica.


Lamentablemente, en las escuelas se hace un uso y abuso del diccionario para el aprendizaje de significados de palabras nuevas. Palabras que en su mayoría no se van a volver a usar por pertenecer al vocabulario pasivo del alumno (hace años que yo no uso las palabras inopia, condumio, asaz, rutilante, etc., y hasta me he olvidado sus significados), aunque esto no es una justificación para no usar el diccionario hay otros aspectos que sí deberíamos tener en cuenta en nuestro quehacer profesional.


La mejor forma de aprender el significado de una nueva palabra –en los niveles básicos- es a través de la vía pictórica, es decir, si el niño no sabe lo que significa “pupitre” es mejor enseñarle la fotografía o el dibujo de un pupitre y verán con que facilidad lo aprenden. En segundo lugar, a falta de una fotografía o dibujo, los niños podrán acceder al significado de la misma palabra a través de la vía sonora, es decir, al niño le hablamos y le explicamos sobre el significado de dicho término, y también lo aprenden. La tercera forma, que es la menos eficaz, la más tediosa y aburrida es a través de la vía escrita, es decir, que el niño busque el significado de dicha palabra en el diccionario (a veces le dejan una veintena) y que lo lea y que lo escriba. Y con lo difícil que puede ser encontrar la entrada semántica adecuada al “ejercicio” de búsqueda. Recuerdo que hace un año, mi hija de siete años, buscaba –como tarea- el significado de “pino” y miren lo que encontró:


Pino m. Nombre de varios árboles gimnospermos de las pináceas, de hojas aciculares persistentes en hacecillos de dos a cinco flores unisexuales estróbilas. Producen un falso fruto, la piña que contiene las semillas o piñones. 2 Madera de estos árboles.


Tan fácil hubiera sido si se le enseñaba la foto de un arbolito de Navidad (se hubiera dibujado en la pizarra con mucha facilidad) o a falta de la imagen se le hubiera hablado sobre el arbolito navideño. Lo que se hizo, fue usar la tercera forma que como ven confunde más al niño y lo lleva a odiar al incomprendido diccionario. Imagínese al niño escribiendo esas 37 palabras que no le dan nada de información (es para llorar de rabia e impotencia) y, como si fuera poco, además, debe escribir de dos a cinco oraciones con el bendito término. Al inicio, el alumno, no sabía el significado de una sola palabra y al final termina desconociendo la mayoría “gimnospermos, pináceas, aciculares, hacecillos, unisexuales, estróbilas, piñones…y si van a la búsqueda del significado de estos terminarían en alguna clínica. El remedio resulta peor que la enfermedad.


Es posible que los profesores hayamos incurrido en esta inadecuada metodología usando la tercera forma, pero creo que ya es hora de darnos cuenta y buscar otras formas de enseñanza, en todo caso, como complemento, solicite un diccionario infantil (esos que traen más imágenes que entradas y que le gusta ver al alumno) y no los que tienen miles de entradas y que causan verdaderas molestias.


Otro mal uso del diccionario se presenta cuando el niño lee un texto narrativo o expositivo. El niño interrumpe su lectura o corta la fluidez a su intención lectora al tener –por indicación del docente- que recurrir al diccionario para iniciar la búsqueda de tal o cual palabra (¿los profesores usamos el diccionario cuando leemos?). Es mejor enseñarles a deducir el significado de la palabra contextualmente, por ejemplo: “El hombre fue al río a buscar agua en una camasa(El hombre, el tigre y la Luna, de Rafael Rivero), y, por último, (como lo hacemos nosotros) ignorar el término no necesariamente va a generar problemas de comprensión porque no siempre esa palabra es la clave para entender el texto. Veamos:


El hombre fue al río a buscar agua en una camasa. Cuando regresó, se encontró con el tigre que había penetrado en su casa y estaba allí dentro, sentado en el suelo”.


¿El hecho de no saber que camasa es un tipo de recipiente afecta en algo lo que sigue en el texto? No, para nada. Sin embargo, a los alumnos les hacemos leer con su diccionario al costado y de esta forma, ¿podrían sentir gusto y placer por la lectura?


Lo más adecuado es trabajar con anticipación un pequeño glosario o vocabulario de las palabras nuevas que vienen en la lectura y verán cómo leer sí se convierte en un placer y a partir de ello el alumno podrá dominar con mucha facilidad la ortografía de las palabras y el significado de ellas. Mientras más lea más palabras conocerá y las podrá almacenar en su almacén ortográfico hasta su internalización. Hay otras formas o métodos que podrían dar los mismos resultados si con ellos generamos lectores competentes. No es malo usar el diccionario, pero usemos el sentido común: la lectura es la base de una buena escolaridad y si no la promovemos o indirectamente generamos la aversión del alumno hacia ella, estamos haciendo mucho daño.


Los que sí debemos usar y abusar del diccionario somos nosotros los docentes para estar siempre preparados y absolver cualquier duda semántica u ortográfica que tengan nuestros alumnos. Personalmente, me encanta (literalmente) el Diccionario panhispánico de dudas (2005), preparado por la Asociación de Academias de la Lengua Española y editado por Santillana. Después de tantos años se ha publicado esta maravillosa obra en consulta con los miembros de la RAE de cada país, lo cual ha permitido establecer que, por ejemplo, "ingreso en..." o "ingreso a..." tienen significados iguales, pero que la primera forma es de uso peninsular, mientras que la segunda es de uso hispanoamericano, y se acabó la triste costumbre de imitar la norma española cuando latinoamérica tiene sus propias variedades lingüísticas. Otro diccionario importante y muy funcional es el Diccionario de la lengua española (2001), también de la RAE . Por lo expuesto, no tenemos ningún tipo de aversión al uso de los diccionarios, todo lo contrario: los amamos.



Gracias por leer



Manuel Urbina



domingo, 10 de agosto de 2008

JUANA PINZÁS EN EL V ENCUENTRO POR LA LECTURA Y ESCRITURA 2008


Una de las personalidades nacionales más importantes en el tema de la lectura es, sin lugar a dudas, la Ph. D Juana Pinzás, y estuvo presente en el V Encuentro por la Lectura y Escritura que organizó el Centro Andino y la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Lástima que la comisión organizadora le concediera solo treinta minutos (cuando a sus antecesores les dieron casi una hora) para su exposición, sin embargo, en ese breve tiempo pudo hacer uso de su encanto pedagógico y hablarnos de una estrategia que coadyuva el aprendizaje de la comprensión lectora.

Esta estrategia se denomina La técnica del texto interferido, y consiste en presentarle al alumno textos de diferentes tamaños, según sea el grado en el que se encuentran, y en donde de una manera deliberada se han extraído ciertas palabras y se les ha reemplazado por otras de significados totalmente ajenos al tema original. Para ello el alumno deberá leer el texto e identificar el error y, además, corregir el texto para que este tenga su sentido original.
Por ejemplo:

"Mis vecinos siempre llegan tarde al colegio porque se levantan temprano; en cambio, mi hermana y yo siempre somos los primeros en llegar".

El alumno después de leer deberá encontrar la palabra que genera la incoherencia del texto y deducir el término adecuado y para ello necesitará usar su atención al máximo para comprender la totalidad del texto. La incoherencia se dará en "llegar tarde" con "levantarse temprano", entonces, el alumno tendría que cambiar el término "temprano" por "tarde".

Como dijimos al inicio, ojalá le hubieran dado más tiempo a la Ph.D Juana Pinzás porque tenía muchas cosas más por compartir y todo el auditorio pedía que se quede. Ojalá que para el próximo encuentro la vuelvan a invitar y le den, por vox populi, más tiempo.
Por último, a la comisión organizadora le sugerimos -con todo respeto- que inviten a personalidades con investigaciones académicas demostradas en el campo de la lectura y la escritura. Me parece que en este encuentro se vieron las misma caras de hace años y ni hablar de los talleres que en comparación de los años anteriores fue limitado.



Gracias por leer



Manuel Urbina

jueves, 7 de agosto de 2008

CÓMO ESCRIBEN LOS CHICOS DE HOY GRACIAS A LA INTERNET


Constantemente escucho a los docentes y a otras personas, hablar sobre la degeneración de la escritura por parte de los alumnos en los programas de Internet como el Chat, el Messenger, los correos electrónicos, etc. Las quejas frecuentes se refieren a hechos como que no usan las mayúsculas en los nombres propios ni al inicio de una oración, tampoco usan los signos de puntuación adecuados ni las grafías correctas y ni hablar de las tildes en las palabras que deban llevarlas. Y lo que es más grave: han abreviado las palabras de la forma más inusual de todos los tiempos, por ejemplo: en vez de escribir “te quiero mucho” solo escriben TQM, o KDT por "cuídate".

Este tema, sin duda, dará mucho qué hablar y cada uno tendrá su propia opinión sobre la base de su reflexión y su pensamiento crítico. Sobre la base de esta línea quisiera dar mi humilde opinión y compartirla con ustedes.

Hoy en día la Internet se ha convertido en el medio de comunicación más rápido del planeta, tanto es así que desde nuestra ciudad de Lima podemos mandar un correo electrónico a Tokio en cuestión de segundos, o a través del Messenger podemos hablar con la otra persona usando una pequeña cámara. Podemos conseguir información en segundos sobre miles de temas y, por esta razón inobjetable hemos creado la era de la rapidez y los muchachos lo único que han hecho es sintonizar y adaptarse al ritmo de Internet.

Hay puristas de la lengua castellana que, con todo respeto, piensan que el mundo se va a acabar por esta nueva forma de escribir de los muchachos y hacen apocalípticas profecías sobre el destino de la humanidad. Pero no es para tanto, total si los chicos escriben como escriben (con miles de errores) es porque pueden entenderse, es decir, está garantizada la transmisión del mensaje entre el emisor y al receptor a través del canal informático. El código -la escritura con miles de errores- les permite realizar la codificación y la descodificación sin ningún problema. Entonces podemos ver que la ortografía de la escritura y sus reglas de tildación y puntuación no eran la base fundamental para escribir y quizá por ello, antes, mucha gente no tenía ganas de escribir como lo hacen hoy millones en el mundo.

En el inglés no se usa la tilde y eso que tienen palabras agudas, graves y esdrújulas, aunque la mayoría de los términos son graves y pueden estar en función distintiva; no se usan los signos de inicio en las interrogaciones y exclamaciones “¡” , “¿” como sí se obliga en el castellano. Quizá sería tiempo de escuchar a Gabriel García Márquez cuando habla de que ya es hora de jubilar la ortografía.

Otro aspecto que también me genera mucha gracia es que los lingüistas se han olvidado de uno de los principios más frecuentes en cualquier lengua y es el “principio de la economía del lenguaje”. Por este principio hoy decimos “no” frente al “non” de la época medieval o “hacer” por “facer”. Si digo “non” articulo tres fonos, mientras que cuando digo “no” solo articulo dos, o cuando digo “hacer” articulo cuatro fonos (la hache ya no se articula, aunque se escriba) mientras que en “facer” había que articular cinco fonos. El principio de la economía del lenguaje ha permitido que la palabra “cinematógrafo” se reduzca a “cinema” y esta en “cine”; lo mismo pasó con “motocicleta” ya que hoy decimos solamente “moto” y se escuchan voces como “bici”, “depa”, “fono”, “tele”, etc. No nos alarmemos entonces por el amor de Dios…

¿El castellano puede cambiar?, pero por supuesto. Toda lengua cambia en el tiempo y ello no necesariamente significa su extinción, no olvidemos que Ferdinand de Saussure considerado el Padre de la Lingüística Moderna hablaba de la Mutabilidad (cambios) del signo lingüístico y de la Inmutabilidad en un período determinado. En conclusión nada es nuevo respeto a esta forma de escribir en los chicos de hoy. Nuestra lengua tiene sus propios reguladores que pueden controlar esta situación.

Si les decimos a nuestros alumnos que está muy mal la forma como escriben, peor lo van a hacer porque ellos consideran que no los comprendemos (su ignorada economía del lenguaje) y tienen razón. Entonces, podríamos empezar dándoles la razón, que en realidad la tienen, y sintonizar con ellos (además quién de ustedes, adultos, usa la escritura estándar cuando accede a internet) y desde allí podríamos hablar, y ser escuchados, sobre los niveles de la lengua y sus variantes. Si trato de entender a mis alumnos, ellos, por correspondencia, van a tratar también de comprendernos. Total, ¿acaso educar no es una forma de comprensión mutua?

Nuestro rol de docentes nos debe llevar a promoción de la lectura de textos adecuados a la edad de nuestros alumnos, es decir, debemos seleccionar los textos que mejor respondan a sus inquietudes y gustos propios de sus edades. Que se identifiquen con esos temas recurrentes de su vida cotidiana y, si fuera posible, practicar una escritura creativa que esté centrado más en el tema que en aspectos gramaticales que es una de las razones más fuertes que los hace desistir cuando quieren escribir. Escribir como mandan las reglas -lo ideal- ha de llegar en su momento, pero no cuando recién empiezan y más aún si no se les ha enseñado usando una pedagogía vivencial y con criterios mínimos o sentido común.

Compartir con ellos momentos de lectura y como docentes ser ejemplos de lectores naturales para que nuestras acciones sean modelos a seguir (nadie creerá en nuestras palabras si no actuamos). Démosle ese libro que tanto están esperando y a partir de ello, los mecanismos de autorregulación de la escritura se darán en forma progresiva y, entonces, el lenguaje de Internet será solo eso un lenguaje para acceder a ella y después todo volverá a ser como tenía que ser.


Gracias por leer

Manuel Urbina

jueves, 17 de julio de 2008

CUENTOS PARA LA FAMILIA: LA ÚLTIMA NOCHE DE BOLITA, EL RATÓN VALIENTE

Sombra era una joven gata que vivía en un amplio taller de una carpintería ubicada en un populoso distrito de Lima. Era totalmente negra excepto sus afilados dientes, por eso la llamaron Sombra.

Muy temprano, había capturado a un pequeño ratón y cuando ya se lo iba a comer, el ratón, con el ánimo de salvar su vida, le dijo:

- Si me comes tan temprano y a esta hora del día, no harás honor a tu nombre porque tú te llamas Sombra y eso significa que te gusta la oscuridad, por lo tanto deberías esperar la noche para que me comas.

La gata se rió de la ocurrencia de su víctima y le contestó:

- Me da igual comerte de día o de noche, a plena luz o bajo la sombra, total en cualquier situación tú seguirás siendo el mismo ratón y disfrutaré al comerte.

El ratón miró a la gata Sombra simulando extrañeza y dijo:

- ¡Qué, no sabes que de noche los ratones somos más deliciosos!, por eso la mayoría de los gatos se dedican a la caza durante la oscuridad, me parece muy raro que una gata tan elegante y culta como tú no lo sepa.

La gata soltó al ratón, pero estaba atenta para darle un zarpazo si este se escapaba y acariciándose sus largos bigotes trataba de recordar el sabor de los ratones que había devorado en las últimas noches. Hacía mucho esfuerzo por recordar el sabor de sus víctimas y no recordaba nada especial, entonces, miró al ratón y le habló de esta manera:

- Es verdad que los gatos disfrutamos de la caza de ratones durante la noche porque podemos ver mucho mejor, sin embargo, no recuerdo qué sabor tienen ustedes cuando se oculta el Sol y todo se vuelve oscuro, así que… ¡No te comeré ahora! Te dejaré ir pero antes tendrás que prometerme que regresarás a la medianoche y te dejarás comer.

El animalito contestó:
- ¿Y que pasará si no regreso a la medianoche?

La gata se enfureció y estuvo a punto de comérselo, pero se controló y respondió:

- Tendrás que venir porque de lo contrario te buscaré por todas partes y es posible que antes de encontrarte, me coma a toda tu familia y creo que eso no es lo que quieres, ¿verdad? Antes de que te marches dime tu nombre y, no mientas porque lo lamentarás!

El ratoncito suspiró profundamente al darse cuenta de que en vez de solucionar su problema había complicado más las cosas, sin embargo, respondió:

- Mi nombre es Bolita, y claro que estaré aquí, a la medianoche.

Bolita se escabulló entre unas malezas de granada y se dirigió a su madriguera. Al llegar encontró a sus padres, a sus doce hermanos, a sus cuatro tíos y a unos 25 primos aproximadamente de los más de 350 que tenía. Los miró con tristeza, pero no les dijo absolutamente nada.

Estuvo todo el tiempo pensando en una solución que evite la muerte de sus familiares y la de él, pero siempre terminaba con que había un solo camino: morir y sacrificarse por el bien de su grupo. Mientras pensaba, las horas pasaban y pronto iba a llegar la medianoche, Bolita cogió un imán muy pequeño (de esos que se colocan en las piezas de ajedrez) y se lo tragó de un solo bocado. Se dirigió a la carpintería al encuentro con la gata.

Cuando entró al taller a través de las rendijas del portón, observó la silueta de la gata reflejada en la pared. La luz de la Luna aumentaba la sombra de la gata como en tres veces y Bolita sintió mucho miedo, sin embargo, continuó avanzando hasta llegar a la mesa de cortes, donde permanecía Sombra.

- Veo que eres valiente y cumples tu palabra –dijo la gata-, pero eso no cambia las cosas, te voy a comer de todas maneras y así podré recordar qué sabor tienen los ratones en las noches.

- ¡Alto, -dijo Bolita- no puedes comerme!

- ¡Cómo que no, -dijo la gata- claro que te voy a comer!

- Si me comes –dijo Bolita- te indigestarás y tendrás fuertes dolores de estómago y tu amo se verá obligado a llevarte al veterinario de la esquina para que te ponga por lo menos cuatro inyecciones en los días siguientes.

- ¡No mientas!, ratón –dijo la gata.

- Mira lo que sucede –respondió Bolita- cuando me arrastro…

Y en ese momento los clavitos que estaban tirados por el suelo se pegaron en la panza de Bolita, atraídos por el pequeño imán que se había tragado.

La gata pensó que el ratón se había echado algún tipo de pegamento en su panza y por ello los clavitos eran atraídos. Entonces, cogió a Bolita y lo revisó y comprobó que no había ningún truco.

- Si me comes, tendrás fuertes dolores como los tengo yo -dijo Bolita- y los tendrás que soportar durante muchos días, salvo que tu amo te lleve al veterinario y ya sabes eso de las inyecciones… ¡Duele más!

- Entonces, me comeré a toda tu familia –dijo la gata muy molesta.

- No puedes hacerlo -le dijo el ratón- porque yo he venido aquí para cumplir con mi palabra tal como te lo prometí. Si quiere mátame con tus garras, destroza mi cuerpo en pedacitos y déjame tirado, pero por favor, no le hagas nada a mi familia.

La gata se conmovió por las palabras y por la valentía de Bolita y acariciándose sus largos bigotes le dijo:

- Haz cumplido tu palabra y tienes mucha razón… Vete y no vuelvas nunca más a este taller, porque te juro que…

El ratón se fue a su madriguera y desde ese día nadie lo ha vuelto a ver.


FIN


Manuel Urbina

LOS ALUMNOS LEEN RÁPIDO Y COMPRENDEN MEJOR PORQUE , ADEMÁS , APRENDEN ESTRATEGIAS METACOGNITIVAS


Nuestros alumnos aprenden técnicas que les permiten leer rápidamente y comprender todo el texto. Además, el aprendizaje de estrategias metacognitivas que se utilizan antes, durante y después de la lectura (subrayado, sumillado, resumenes, organización, etc.) les permite captar las ideas principales y secundarias de los textos de estudio.

"Leer bien ha sido y será siempre garantía de éxito en los estudios y en la vida de cualquier persona"

martes, 15 de julio de 2008

LOS GANADORES DEL PREMIO GRAN LECTOR

Katherine Cueva Bermúdez (8), Andreí Quinteros Castillo (8)
e Yvonne Urbina Ugarte (8)


El sábad0 12 de julio terminaron el curso de LECTURA VELOZ un aproximado de 80 alumnos del nivel MINIKIDS, de los cuales tres de ellos recibieron el PREMIO GRAN LECTOR. Elegirlos fue difícil porque hubo varios que también merecieron el premio, pero al final solo se premiaban a tres. Ellos tienen algo en común son lectores "voraces" y les va muy bien en el colegio; ven muy poca televisión y sus padres están siempre dispuestos a escucharlos.
Katherine, Andreí e Yvonne han aprendido a amar la lectura y han leído un promedio de 50 obras literarias, cada uno, durante el curso y ahora nadie les puede negar ese derecho tan importante en el desarrollo del ser humano.

El Mundo Mágico de la Lectura a través del curso busca que los alumnos lean comprensivamente cualquier tipo de texto (adecuados a su nivel) y ello se consigue cuando el alumno a través de las técnicas de FLUIDEZ o VELOCIDAD LECTORA puede acceder al significado de las frases mediante el método visual o directo y, luego, a través de estrategias metacognitivas conseguimos que nuestros alumnos, además de comprender los textos que leen, desarrollen el hábito por la lectura que es nuestro objetivo final.


¡¡¡FELICITACIONES CHICOS!!!

lunes, 14 de julio de 2008

CUENTOS PARA LA FAMILIA: CUANDO SE TE CRUZA UN GATO NEGRO

Don Diego salió muy temprano de su casa y en el trayecto, casi frente a la panadería de uno de sus yernos, se le cruzó un gato negro muy flaco y de aspecto enfermizo lo cual no es frecuente en estos animales debido a la historia que todos conocen sobre sus siete vidas y de su espíritu independiente para sobrevivir en diferentes circunstancias.

Don Diego había cumplido, justo hace siete días, los 70 años y se le veía algo fuerte y tranquilo, sobre todo, hoy siete de agosto que era un día especial para él. Miró su reloj Seiko, dorado y sin brillo, que lo había acompañado casi toda la vida: eran las siete de la mañana y siete minutos; no se podría saber cuántos segundos habían transcurrido porque lo único que no funcionaba en aquel reloj era el segundero.

Se dirigía al Hospital de La Virgen de Fátima, pues recibiría su informe de salud debido a unos dolores que últimamente había sentido en la base de la garganta. Don Diego sabía que cuando se tiene 70 años, las enfermedades ya no son pasajeras, sino todo lo contrario, te matan o te acompañan varios años.

Miró nuevamente su viejo reloj e inmediatamente volteó para ver al gato negro, pero éste ya no estaba, parecía que nunca había estado. A pesar de que siempre había dicho que no creía en supercherías como pasar por debajo de una escalera, de no recibir nunca un cuchillo de manos de alguien o levantarse con el pie izquierdo, esta vez la imagen del gato flacuchento le ocasionó algo de angustia.

Don Diego quiso regresar a casa y decirle a Doña Rosita, su eterna compañera y madre de sus siete hijos, que aún no estaban los resultados médicos y que lo habían citado para el siguiente lunes. Quiso creer que todos le creían, pero de pronto se sintió peor que al comienzo porque siempre había detestado las mentiras y decidió ir, de todas maneras, a recoger sus resultados.

Suspiró profundamente al llegar al Hospital de La Virgen de Fátima y se dirigió al consultorio del doctor Meneses que se encontraba al final del pasadizo del segundo piso. Suspiró nuevamente, pero esta vez se dio cuenta de su respiración y comprendió que tenía miedo. La imagen del gato negro se cruzó por su mente y volvió a aparecer una y otra vez. Don Diego pronunció en silencio unas palabras e ingresó al consultorio. La enfermera lo reconoció y lo comunicó con el doctor Meneses.

Afuera la gente caminaba ligeramente como queriendo escapar de la llovizna, nadie tenía las ganas de voltear la cabeza y ver cómo la vida transcurría esa mañana. Don Diego había leído el informe médico y su salud se encontraba en perfectas condiciones; no había nada por qué preocuparse. Quería estallar de alegría, pero la mañana parecía congelada en el tiempo, quiso que todos despertaran y compartan su extraña felicidad.

Al llegar a casa, encontró a sus siete hijos, a sus nueras y yernos, a sus nietos mayores, todos juntos y todos con los ojos invadidos por las lágrimas. Inmediatamente comprendió lo que había pasado. No dijo nada, ni quiso oír nada; se dirigió al cuarto de doña Rosita quien había fallecido esa mañana fría de invierno. Don Diego contempló, con resignación, el rostro blanquecino de su esposa y empezó a rezar.


FIN


Manuel Urbina

CUENTOS PARA LA FAMILIA: EL LADRONZUELO DE MAZORCAS

Un campesino se dirigió a su chacrita para ver cómo iban creciendo los choclos que había sembrado hacía seis semanas. Subía y bajaba, bajaba y subía hasta que por fin llegó a su querido maizal. Inmediatamente se dio cuenta de que alguien había arrancando las mazorcas aún inmaduras y pequeñas de las partes más bajas de cada planta. Sintió mucha rabia y maldijo durante largo rato levantando la voz y haciendo gestos con todo el cuerpo como cuando se está peleando con alguien.

Cuando logró tranquilizarse se dirigió hacia el lado del río donde estaba la otra parte de su maizal, pero para su asombro las plantas se encontraban intactas, es decir, no habían corrido la misma suerte que las otras. El campesino pensó que quien había arrancado las mazorcas volvería tarde o temprano para hacer lo mismo con sus plantitas.

El hombre buscó la parte más alta de su terreno y allí hizo un hueco como de medio metro de altura por un metro de diámetro; toda la tierra que sacó la colocó alrededor del hoyo y encima colocó hojas y ramas secas de tal manera que nadie hubiera podido reconocer su escondite a simple vista. El campesino se introdujo en el hoyo y se sentó mirando hacia el lado del río. De rato en rato, se levantaba lentamente como para ver más allá de sus dominios y luego volvía a quedar sentado sin hacer ruido.

Llegó la noche y el hombre empezó a sentir mucho frío, se cubrió con su poncho, se puso el chullo debajo del sombrero y cada vez que sentía algún ruido se levantaba lentamente, pero no había nada. A la medianoche, el hombre se quedó profundamente dormido y despertó cuando las aves empezaron a cantar. Se levantó rápidamente y, con cierto temor, fue a ver las plantitas que estaban al lado del río. Se dio con la sorpresa de que las mazorcas de las partes bajas de cada planta habían sido arrancadas al igual que las otras, solo unas cuantas se habían salvado y empezó a contarlas una por una; en total se habían salvado trece plantas y, entonces, el campesino juró que esa noche no dormiría, pase lo que pase, y capturaría al ladrón de mazorcas que seguramente volvería para terminar su “labor”.

Rápidamente se dirigió a su casa y por la tarde regresó a su chacra. Llevaba en su alforja una cuerda delgada como de veinte metros de longitud, un paquete de hojas de coca y una botella de cañazo. Cuando llegó a su chacrita, era muy tarde y pronto se hizo de noche. El hombre volvió a su refugió y, como la primera vez, cada cierto tiempo se levantaba lentamente para ver lo que ocurría a los alrededores. Fueron pasando las horas y el campesino tuvo frío, entonces se cubrió con su poncho y tomó un trago de cañazo, luego tuvo sueño, entonces sacó de su alforja un puñado de hojas de coca y empezó a masticarlas una a una. Ya no tenía sueño, ni tenía frío, ni tenía hambre: estaba bien despierto y sus sentidos se empezaron a agudizar.

Esa noche, al igual que la anterior, había luna llena y desde su escondite podía divisar con toda claridad todo su maizal, especialmente la zona que daba hacia el río. Por momentos el aire le traía el olor refrescante de los eucaliptos y por otros, el olor de la arcilla mezclada con el barro. De pronto sintió el olor suave y dulce del maíz cuando madura y, en ese momento, escuchó el chasquido característico que se produce cuando se arrancan las mazorcas de la planta. El campesino levantó la cabeza lentamente y pensó que el momento de hacer justicia había llegado

El campesino pudo ver con mucha claridad al ladrón de mazorcas: era un niño desnudo como de ocho años que iba arrancando las mazorcas que estaban a su altura, pero extrañamente cada vez que se comía una mazorca su cuerpo reflejaba un brillo que solo se podía comparar con el de las estrellas. El hombre después de reaccionar, con mucho cuidado hizo un nudo corredizo en la cuerda y lo fue soltando poco a poco y con una agilidad felina saltó y corrió hacia el ladronzuelo quien al darse cuenta intentó escapar, pero ya la cuerda que había sido lanzada con mucha destreza lo inmovilizó.

El niño plateado, asustado, habló:

- Suéltame, por favor. No te preocupes por las mazorcas que he arrancando pues estas pronto volverán a crecer y serán más grandes. Tenia que comérmelas porque en sus granos hay un juguito blanquecino que es lo único que me puede dar fuerzas para volver al cielo y reunirme con mis hermanas las estrellas. Suéltame, por favor, campesino y te diré el secreto que te permitirá vivir muchos años.

El campesino que se había mostrado duro, de pronto sintió pena por la criatura y pensó que no era para tanto tenerlo atrapado y castigarlo por unas cuantas mazorcas que había arrancado y, sobretodo, habían sido arrancadas para comérselas y no para botarlas como lo hacen algunas personas. Lo soltó, con mucho cuidado, y le dijo:

-Es verdad que tenía mucha cólera y pensaba castigar al ladrón de mis mazorcas, pero como ahora sé que las necesitabas para volver al cielo, te perdono y perdóname tú por haberte asustado. Puedes arrancar todas las mazorcas que necesites para poder recuperar tus fuerzas y regresar con tus hermanas las estrellas.

El niño, sin perder tiempo, se apresuró a comer las mazorcas que necesitaba y su cuerpo nuevamente empezó a brillar, cada vez con más intensidad, luego se acercó al campesino y le dijo el secreto para que tenga muchos años de vida. Inmediatamente se elevó poco a poco y luego salió disparado como si hubiera sido arrojando por una honda de lana.

El campesino cogió nuevamente sus hojas de coca y continuó masticándolas, mirando el cielo y pensando en lo que había visto. Ya por la mañana, antes de volver a su casa, se dirigió a su escondite para cubrir ese hoyo que había hecho hacía tres noches. Se sorprendió cuando vio que las piedras eran blancas y brillaban como la Luna. Escarbó un poco y siguió encontrando más piedras plateadas: todo su maizal estaba lleno de ellas. Entonces una parte de su maizal lo convirtió en una mina de plata y se convirtió en un hombre poderoso, sabio y no parecía tener los años que decía, sin embargo, lo que más llamaba la atención a la gente del pueblo era cómo un hombre con tanta fortuna podía seguir sembrando granos de maíz.

FIN

Manuel Urbina

¿QUÉ DEBEN LEER LOS ADOLESCENTES?

Uno de los problemas más frecuentes en mi práctica profesional es encontrar las obras literarias adecuadas para mis alumnos de secundaria. Por ningún motivo, los profesores debemos asignar uno u otro libro si antes no lo hemos leído, además, de asumir la lectura como si fuéramos adolescentes y sentir el disfrute de la obra como ellos lo sentirían. No podemos recomendar un libro que no conocemos porque ello es, en la mayoría de las veces, una de las causas por las que el alumno se siente frustrado al no comprender ni disfrutar de la lectura y termina con el rechazo a las obras literarias.

No sé quién es o quién fue el "genio" que señala que los adolescentes deben leer obras como El ingenioso don Quijote de La Mancha, La Ilíada, La Eneída, La divina comedia, Crimen y castigo, Los Miserables, etc., etc. No es que estas obras sean malas; no, por el contrario son las obras más hermosas de la literatura universal, lo que ocurre es que son obras mayores y requieren de una literatura previa. Cómo se les puede asignar estar obras a los adolescentes, cuando ellos recién están saliendo del estadio de la literatura infantil y les espera la literatura juvenil.

Es un abuso lo que se hace con los estudiantes, pues se les quema sus etapas previas y ello da como resultado un país con deficiencia lectora. Si aquel "genio" o sus seguidores tuviesen razón, no figuraríamos como el último país lector en América y en el mundo. Al final, el alumno baja de internet un resumen, se lo aprende de memoria y como ni el mismo profesor a leído el libro en su totalidad termina siendo cómplice de aquel estudiante que termina odiando leer.

Por un minuto póngase en el lugar de un adolescente de 14 años y dígame si le interesaría leer un libro escrito hace más de 400 años y en un castellano en donde se nombran cosas y palabras que hoy no existen o no se usan y, además, aparecen palabras como "facer", "dixe", "per", "vuesa merced", etc. Y si a esto le sumamos la tarea de señalar el tema principal y los temas secundarios, la descripción de cada uno de los personajes, el género literario, la especie, la estructura del texto y otras por el estilo. ¿Tendría la motivación suficiente para leer?

Ahora veamos todo lo contrario, le interesaría leer un texto en donde el personaje es un muchacho enamorado de una linda chica a quien solo la ve desde lejos y que cada domingo juega en una liga de fútbol y que nunca conoció a su padre, pero presiente que aquel extraño sujeto que un día se acercó y le enseñó a patear el chanfle le resulta familiar. Y si a este libro le agregamos un lenguaje juvenil, fácil de entender, temas vinculados con su propia experiencia, 110 páginas, buena cubierta y muy atractivo... ¿Se animaría a leerlo?

Por favor, amigos, los profesores tenemos la obligación moral de hacer que los alumnos amen la literatura -y por defecto la lectura- y ello solo será posible en la medida de que se respeten las etapas de la literatura. No los podemos embarcar con las obras mayores porque sencillamente no es el tiempo todavía para leerlos. Queremos -de todo corazón- que lleguen a leer las obras de Dante, Homero, Víctor Hugo, Cervantes, Shakespeare, Vallejo, Arguedas, y que las amen, pero no imponerles cuando aún no están preparados. Es como si en vez de darles una bicicleta, le diéramos un camión de 16 llantas: al final van a salir contusos o finados.

Algunas obras para adolescentes:

Todos los futbolistas van al cielo, Pedro Badrán (Ed. Norma)

Templado, Jorge Eslava (Ed. Santillana)

Me dicen Sara Tomate, Jean Ure (Ed. Norma)

James y el melocotón gigante, Roald Dahl (Ed. Alfaguara)

Los Cretinos, Roald Dahl (Ed. Alfaguara)

Amigos robots, Isaac Asimov (Ed. Vicens Vives)

Florentino Supercochino, Jorge Eslava ( Ed. Alfaguara)

Sangre de campeón SIN CADENAS, Carlos Cuauhtémoc Sánchez (Ed. Diamante)

Harry Potter, J.K. Rowling (Ed.Emecé)


Atención, colegas y padres de familia, solo estamos sugiriendo algunos títulos, pero no se olvide que antes debemos leerlo o en el últimos de los casos lo que podríamos hacer sería consultar a personas que hayan leído el libro.


Gracias por leer

Manuel Urbina


lunes, 26 de mayo de 2008

EL MUNDO MÁGICO DE LA LECTURA: PREMIO A LA MEJOR INSTITUCIÓN EDUCATIVA ESPECIALIZADA, (Encuestadora Peruana de Opinión Pública y Municip. Los Olivos)


Con mucha alegría, los profesores, psicólogos y todo el personal de EL MUNDO MÁGICO DE LA LECTURA recibimos el PREMIO EMPRESA LÍDER por ser LA MEJOR INSTITUCIÓN EDUCATIVA ESPECIALIZADA EN EL DESARROLLO Y HÁBITOS DE LA LECTURA.
¡Gracias, Los Olivos!

martes, 8 de abril de 2008

MARGARITA HOLZWARTH: "GANAMOS EL CIELO CUANDO DEJAMOS HUELLAS LECTORAS EN NUESTROS ALUMNOS"




Margarita Holzwarth fue una de las expositoras más destacadas del I Congreso Iberoamericano de Lectura y Literatura, Arequipa 2008, tanto por compartir sus valiosas experiencias en el campo de la promoción de la lectura como por su sencillez y por su gran apasionamiento en cada una de sus participaciones.


Su ponencia muy bien realizada, que no fue leída sino más bien dialogada y retroalimentada en cada momento, trató sobre Los docentes como mediadores de lectura, y ello implicaba la presencia de un profesor lector al 100%, y de mente abierta que no vea en la lectura literaria el único camino de la práctica lectora, es decir, el alumno podría leer los temas que más le agrade y estos podrían estar vinculados al fútbol, al automovilismo, a la zoología, historia, etc., y ello de alguna manera lo podría acercar a la lectura literaria siempre y cuando el docente pueda dirigir estos gustos con las obras adecuadas.


Manifestó que para crear lectores es necesario invitar a leer a nuestros alumnos, contagiarles ese gusto, seleccionar las lecturas que respondan a sus gustos, crear espacios y circunstancias que motiven la lectura y, quizá, a pesar de ello no se logre convertir a todos los alumnos en lectores, pero que si logramos que algunos que se apasionaen por la lectura, entonces ya habremos ganado mucho. La labor del profesor es desarrollar ese potencial lector que hay en cada niño y, literalmente, al conseguirlo "ganamos el Cielo".


También habló de la importancia y características de la lectura en voz alta y en silencio; de la evaluación de textos que no solo busquen la extracción de datos, sino que lleven al desarrollo del pensamiento crítico y reflexivo de alumno, pero no de una manera vertical, sino más bien de manera participativa y horizontal.


Finalmente, esta hermosa argentina, nos regaló la lectura del cuento El Punto y -aunque ella lo niegue- nos dio una cátedra de cómo se escoge un buen cuento y, también, cómo se debe leerlo. Mucha gente, entre ellas yo, se emocionó hasta las lágrimas porque ese cuento nos recordó que ser profesores es un oficio tan delicado que nos permite dejar marcas y huellas en nuestros alumnos.


Ojalá la tengamos nuevamente en el Perú, ¡te queremos, Margarita!


Gracias por leer

Manuel Urbina

LAS BRUJAS, UN CUENTO PARA TODOS


Hace unos minutos terminé de leer Las Brujas, un cuento maravilloso de Roald Dahl, y debo confesar que durante la lectura me convertí en un niño de diez años, atrapado totalmente en la trama de la historia. Viví momentos de angustia, tensión, miedo, tristeza y alegría en cada una de sus 198 páginas, muy bien redactadas y con las ilustraciones fantásticas de Quentin Blake.


El cuento trata de un niño de siete años (no sabemos su nombre, pero es el héroe de la historia) que al perder a sus padres en un trágico accidente debe vivir con la única pariente que le quedaba: su abuela. Ella desde el primer momento lo acoge y para ayudar a su nieto a olvidar la muerte de sus padres le cuenta historias sobre brujas (era una gran narradora), y poco a poco le va diciendo que estas criaturas abominables sí existen y no son como las pintan en los cuentos.


Las brujas se presentan como seres normales solo que llevan pelucas porque son calvas, usan guantes para esconder sus largas y encorvadas uñas y tienen los pies cuadrados, sin dedos, sin embargo para que nadie sospeche de ellas, usan zapatos de punta lo cual les ocasiona grandes dolores, pero deben guardar las apariencias. Las brujas odian a los niños y los matan cruelmente, por eso ellos no deben salir solos porque puede haber una bruja esperándolos en cualquier lugar.


Durante las vacaciones de verano, la abuela hace unas reservaciones en el Hotel Magnífico en Bournemouth, Inglaterra. Junto a su nieto se disponen a pasar una temporada de playa, pero una tarde, mientras el niño se encontraba en el auditorio del hotel, escondido detrás de un biombo, amaestrando a sus dos ratoncitos blancos, descubre que todas las mujeres allí reunidas son brujas y planean convertir en ratones a todos los niños de Inglaterra con una sustancia mágica llamada el Ratonizador de Acción Retardada: una sola gota en cualquier golosina sería suficiente. Los ratoncillos-niños luego serían aplastados por las ratoneras o trampas que pondrían por millares.


Para la mala fortuna del niño, una de las brujas lo olfatea y es capturado por ellas; le hacen beber una sobredosis del Ratonizador de acción Retardada y lo convierten en un ratoncito gris que debido a su nuevo tamaño puede esconderse y salvarse. El niño ahora convertido en ratón logra llegar al cuarto de su abuela y le cuenta todo. La abuela acepta a su nieto y deciden salvar a los niños de Inglaterra. Para ello deben robar un frasquito de la poción mágica y echarlo en el puré que comerán las brujas.


El niño-ratón utilizará su diminuto tamaño para conseguir ingresar en el cuarto de la Gran Bruja y robarle un frasquito de la poción mágica. Ingresará en la cocina y vaciará todo el contenido en la sopera de plata donde colocarán el puré que las brujas cenarán esa noche. Todo sale como lo habían planeado: todas las brujas se convierten en ratones y son liquidadas por los trabajadores del hotel, mientras que el niño-ratón permanece protegido por su encantadora abuela. Nunca más recobrará su antigua forma, pero se siente orgulloso por lo que ha hecho y, además, muy a gusto con su nueva apariencia y por tener a una abuela que lo quiere mucho.


Disfruten esta lectura y recomiéndelas a sus alumnos, les encantará. Otros cuentos igual de fabulosos, del mismo autor, son: Los Cretinos, Zuperzorro, Danny campeón del mundo, La maravillosa medicina de Jorge, James y el melocotón gigante, Matilda, Charlie y la fábrica de chocolates...


¡Buen provecho!


Gracias por leer


Manuel Urbina

sábado, 5 de abril de 2008

DE CARTA EN CARTA, UN CUENTO QUE ME HIZO LAGRIMEAR


De carta en carta, es un cuento escrito por la escritora brasilera Ana María Machado, ganadora del premio Hans Christian Andersen en el año 2000. Entre su producción figuran: Historia medio al revés (1979), El pequeño Pedro y su buey volador (1979), Del tamaño justo (1980), Érase una vez tres (1980), Mandingas de la isla Quilomba (1984), ), Al otro lado hay secretos (1980), Mandingas de la isla quilomba (1984), etc.
Este cuento trata de Pepe un niño que constantemente reñía con José, su abuelo, y viceversa. El niño al no poderle decir directamente a su abuelo lo que piensa de él decide escribirle una carta, pero al no saber escribir debido a que no va al colegio, acude a don Miguel, que era uno de los escribidores del pueblo, para que le redacte una carta a su abuelo José. Don Miguel le pide como pago que vaya al colegio y que le cuente cómo son las cosas ahí. El abuelo recibe la carta y como tampoco sabe leer, también acude a don Miguel para que le lea la carta y para que le escriba la respuesta. Estas situaciones se van repitiendo, pero don Miguel arregla algunas de las palabras para que cambien de significado. El niño tiene que ir al colegio para pagar su deuda y poco a poco empieza a aprender a gustarle el colegio y aprende a escribir. Sin embargo, lo más importante es que a través de las cartas logra dirigirse al Gobierno para que le otorgue una pensión a su abuelo.
El cuento tiene una estructura muy simple, pero desde el primer momento logra llamar la atención del lector. Sus personajes principales son tres: el nieto, el abuelo y el escribidor de cartas, don Miguel. Es una lectura de acción muy rápida: los hechos se suceden casi inmediatamente lo cual hace que el lector difícilmente se desprenda del texto. Las historias van sucediéndose con mucha coherencia debido a su buena trama que hace creíble toda la historia. Por otro lado, la historia nos habla, de una manera muy bien dirigida, sobre la importancia de saber leer y escribir como instrumentos para conseguir la reivindicación de los derechos básicos del ser humano. También, podemos advertir el rol de las personas con instrucción que deben orientar a las personas analfabetas como es el caso del niño que a pesar de tener edad para ir al colegio, no va, sin embargo, don Miguel logra que el pequeño vaya a la escuela y poco a poco va observando y apreciando la importancia que tiene el saber leer y escribir.
La injusticia es también un tema que se puede percibir, sin embargo, podemos deducir que muchas personas se sienten víctimas de muchos abusos del Gobierno y otras instituciones, sin embargo también es verdad que muchas personas son víctimas de su propia ignorancia, porque a veces desconocen sus derechos y no los reclaman. El abuelo logra que el Gobierno le dé una pensión por los años que trabajó y cotizó sus obligaciones, pero más por la voluntad del nieto que logra escribirle al Gobierno y por sus argumentaciones de lo que es la justicia –las cuales las ha aprendido en la escuela-. Don Miguel, el escribidor, también forma parte de esta cruzada para otorgarle la pensión al abuelo quien a pesar de sus años tiene que seguir trabajando aunque se siente muy cansado.
De carta en carta, es un cuento precioso, tierno y muy conmovedor: una gran obra de Ana María Machado. Quisiera disentir con la forma tan rápida con que suceden los hechos, pero creo que es una constante en las obras de esta escritora brasilera lo cual sería una característica más de sus obras que una deficiencia de sus cuentos. En conclusión: una gran obra que merece leerla, releerla y comentarla entre amigos, alumnos y familiares.


Gracias por leer


Manuel Urbina

prolector@hotmail.com

martes, 19 de febrero de 2008



La señora Gómez llegó apresuradamente al colegio de su hijo Andrés. Faltaban cinco minutos para que sean las once de la mañana y la reunión con la profesora había sido programada para las once. No sabía exactamente el motivo de esta reunión, pero intuía que algo malo estaba pasando y probablemente la profesora le diera noticias nada alentadoras sobre su hijo Andrés.



El muchacho recién había cumplido los ocho años y se encontraba cursando el tercer grado; el año anterior también había sido alumno de la misma profesora. Era un alumno inteligente, pero de rendimiento regular. Por las tardes practicaba en diferentes academias sus actividades favoritas: tocar el órgano electrónico, dibujar, hacer teatro y practicar el karate.

En ese momento, se escuchó el timbre que anunciaba el recreo y los niños salieron rápidamente de sus aulas y empezaron a formar grupos pequeños en el patio. La señora Gómez se dirigió al aula de su hijo y en la puerta se encontró frente a frente con la profesora.

-Buenas días, profesora- dijo la señora Gómez- quisiera saber cuál es la razón por la que me ha hecho llamar, ¿pasa algo con mi hijo?
- Bueno, en realidad no es nada grave -contestó la profesora- lo que pasa es que he notado que su hijo Andrés aún no sabe leer correctamente. No respeta los signos de puntuación, no articula bien algunas palabras, no sabe respirar adecuadamente y tiene un poco de vergüenza a la hora de leer. Así que sugiero que lo hagan leer en casa para que mejore su lectura oral porque de lo contrario no podrá aprobar el curso de Comunicación Integral.

-Dígame, profesora, mi hijo Andrés es el único en su aula que tiene este problema -señaló la señora Gómez.

-¡No!, todos los alumnos están mal en lectura, ninguno lee correctamente y eso que ya están en tercer grado, parece que no les importa leer bien en voz alta -respondió la profesora en un tono serio y preocupado

.La señora Gómez había esperado esta respuesta para poderle decir las cosas que había estado pensando mientras la escuchaba y mirándola a los ojos le dijo:

-Profesora, sabe usted por qué no leen correctamente sus alumnos -y antes que le respondiera continuó- no leen porque usted es la culpable. Sinceramente, debería darle vergüenza decir que los niños nos saben leer. Usted es la profesora de aula y en estos dos años que lleva enseñando a mi hijo, nunca he visto una tarea o un ejercicio que fomente la lectura oral. He visto en todos sus cuadernos que usted le da más importancia a la tildación, al uso de las mayúsculas, a la escritura con la letra exacta. Usted no promueve el desarrollo de las habilidades lectoras de los niños y no se olvide que ello es su obligación y, lógicamente, estos son los resultados.

La joven profesora se había quedado como petrificada ante cada una de estas palabras, y en verdad daba pena verla en ese estado, sin tener argumentos para replicar. La señora Gómez continuó hablando firme y en un tono coloquial de tal manera que si alguien los hubiera visto no se habría dado cuenta lo que pasaba.

-Usted es la profesora y es usted la principal modelo de lectura frente a sus alumnos; si usted no lee o lee mal, entonces, los alumnos leerán peor. Los alumnos al escucharla leer van a tratar de imitarla, por lo tanto, vuelvo a recalcarle que es usted la responsable de que no lean correctamente y eso que, usted, también fue la misma profesora, el año pasado.

La profesora habría querido defenderse y decirle a la mamá de Andrés que estaba equivocada en sus apreciaciones, pero no encontraba una justificación adecuada para desarticular las acusaciones que se le imputaban. Efectivamente, ella nunca leía textos en voz alta, (ni en silencio) solo se limitaba a señalar al alumno que debía leer y nunca había realizado una actividad para fomentar la lectura oral.

En ese momento recordó que sus colegas de otras aulas hacían:

- Concursos de trabalenguas

- Ejercicios de articulación a través de la pronunciación exagerada y repetida de frases y palabras.

- Ejercicios de respiración diafragmática y para ello empleaban unos globos pequeños.

- Concursos de lectura oral y representación de diálogos, etc.

Fueron segundos que le sirvieron para recordar todas las actividades que hacían los otros profesores y ella recordó que siempre había creído que esas actividades eran una pérdida de tiempo. Tomó aire, respiró profundo y nerviosamente dijo:

- Señora Gómez, le agradezco por haber sido sincera y por haberme hecho ver que estaba equivocada. Tiene, usted, mucha razón al señalar que los profesores somos los principales modelos de lo que significa leer en voz alta y reconozco -gracias a usted- que no he realizado las actividades adecuadas para que los niños lean adecuadamente en voz alta.

Le ofrezco mis sinceras disculpas y le prometo que a partir de hoy empezaremos a prepararnos para leer adecuadamente.La señora Gómez sorprendida y al mismo tiempo halagada por la respuesta contestó:

-Profesora, la enseñanza es un proceso continuo y permanente en donde el alumno y el profesor aprenden mutuamente. Hoy día he aprendido que todos podemos cometer errores y equivocarnos, pero solo los grandes -como me lo ha demostrado hoy- tienen la sabiduría para reconocerlos y tomar medidas inmediatamente.

La profesora se quedó preocupada y volvió a su escritorio mientras sus alumnos ingresaban nuevamente en al aula.La señora Gómez subió a su carro y se dirigió a una universidad limeña en donde enseñaba Estrategias de Lectura. Recordó la conversación que había tenido con la profesora y pensó: "En casa de herrero, cuchillo de..."


FIN





Gracias por leer

Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

¡¡¡¡¡¡NO QUIERO LEER ESE LIBRO!!!!!!!

Uno de los problemas más frecuentes en mi práctica profesional es encontrar las obras literarias adecuadas para mis alumnos de 3º, 4º y 5º de secundaria. Por ningún motivo, los profesores debemos asignar uno u otro libro si antes no lo hemos leído, además, de asumir la lectura como si fuéramos adolescentes y sentir el disfrute de la obra como ellos lo sentirían. No podemos recomendar un libro que no conocemos porque ello es, en la mayoría de las veces, una de las causas por las que el alumno se siente frustrado al no comprender ni disfrutar de la lectura y termina con el rechazo a las obras literarias.

No sé quién es o quién fue el "genio" que señala que los adolescentes deben leer obras como El ingenioso don Quijote de La Mancha, La Ilíada, La Eneída, La divina comedia, Crimen y castigo, Los Miserables, etc., etc. No es que estas obras sean malas; no, por el contrario son las obras más hermosas de la literatura universal, lo que ocurre es que son obras mayores y requieren de una literatura previa.

Cómo se les puede asignar estar obras a los adolescentes, cuando ellos recién están saliendo del estadio de la literatura infantil y les espera la literatura juvenil.Es un abuso lo que se hace con los estudiantes, pues se les quema sus etapas previas y ello da como resultado un país con deficiencia lectora. Si aquel "genio" o sus seguidores tuviesen razón, no figuraríamos como el último país lector en América y en el mundo. Al final, el alumno baja de internet un resumen, se lo aprende de memoria y como ni el mismo profesor a leído el libro en su totalidad termina siendo cómplice de aquel estudiante que termina odiando leer.

Por un minuto póngase en el lugar de un adolescente de 14 años y dígame si le interesaría leer un libro escrito hace más de 400 años y en un castellano en donde se nombran cosas y palabras que hoy no existen o no se usan y, además, aparecen palabras como "facer", "dixe", "per", "vuesa merced", etc. Y si a esto le sumamos la tarea de señalar el tema principal y los temas secundarios, la descripción de cada uno de los personajes, el género literario, la especie, la estructura del texto y otras por el estilo. ¿Tendría la motivación suficiente para leer?

Ahora veamos todo lo contrario, le interesaría leer un texto en donde el personaje es un muchacho enamorado de una linda chica a quien solo la ve desde lejos y que cada domingo juega en una liga de fútbol y que nunca conoció a su padre, pero presiente que aquel extraño sujeto que un día se acercó y le enseñó a patear el chanfle le resulta familiar. Y si a este libro le agregamos un lenguaje juvenil, fácil de entender, temas vinculados con su propia experiencia, 110 páginas, buena cubierta y muy atractivo... ¿Se animaría a leerlo?

Por favor, amigos, los profesores tenemos la obligación moral de hacer que los alumnos amen la literatura -y por defecto la lectura- y ello solo será posible en la medida de que se respeten las etapas de la literatura. No los podemos embarcar con las obras mayores porque sencillamente no es el tiempo todavía para leerlos. Queremos -de todo corazón- que lleguen a leer las obras de Dante, Homero, Víctor Hugo, Cervantes, Shakespeare, Vallejo, Arguedas, y que las amen, pero no imponerles cuando aún no están preparados. Es como si en vez de darles una bicicleta, le diéramos un camión de 16 llantas: al final van a salir contusos o finados.

Algunas obras para adolescentes:

Todos los futbolistas van al cielo, Pedro Badrán (Ed. Norma)
Templado, Jorge Eslava (Ed. Santillana)
Me dicen Sara Tomate, Jean Ure (Ed. Norma)
James y el melocotón gigante, Roald Dahl (Ed. Alfaguara)
Los Cretinos, Roald Dahl (Ed. Alfaguara)
Amigos robots, Isaac Asimov (Ed. Vicens Vives)
Florentino Supercochino, Jorge Eslava ( Ed. Alfaguara)
Sangre de campeón SIN CADENAS, Carlos Cuauhtémoc Sánchez (Ed. Diamante)
Harry Potter, J.K. Rowling (Ed.Emecé)

Solo estamos sugiriendo, pero no se olvide: antes debemos leerlos…

Gracias por leer

Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

miércoles, 13 de febrero de 2008

¿USTED CREE QUE ES BUENO USAR EL DEDO PARA LEER?


Usted, amigo lector, ¿alguna vez, ha usado uno de sus dedos para ayudarse a buscar un nombre en la guía telefónica, o quizá usó un lápiz o lapicero como extensión de su dedo para la misma tarea?

¿Lo mismo hace cuando busca una palabra en el diccionario?

¿Y cuando tuvo que sumar una lista de números, también uso sus deditos o un lapicero?

¿Y ha usado su dedito para señalar un punto que le parecía importante en el texto?

Seguro que usted, sabiamente, ha respondido SÍ a más de una pregunta. Y, también, creo que si le pregunto por qué usted ha usado su dedito o un lapicero en esas situaciones, me responderá porque la tarea se hace MÁS FÁCIL o quizá sus resultados son MÁS EFECTIVOS.

¿Y quién le enseñó a usar su dedito o un lapicero para esas actividades?, seguramente que me responderá que nadie le enseñó, que fue una cosa casi instintiva, y yo le creo totalmente.Entonces le lanzó la pregunta más importante de este día:

¿Usa usted su dedito o un lapicero cuando lee?

- No, pero por qué no va usar su dedito, acaso considera que es malo.

¿No recuerda que cuando era pequeñito lo hacía?
Sí, usted, usaba su dedito, pero quizá alguien le dijo que eso estaba mal y por eso hoy no usa su dedito, pero, ¿cree que es malo usar el dedito para leer?, y a propósito, ¿es usted un lector consuetudinario?

Bueno, amigos, en el Perú se cree que el uso del dedo o un lapicero durante la lectura oral o silenciosa es incorrecto y la gran mayoría de profesores tanto de primaria como de secundaria prohíben y castigan este hecho. Sin embargo, solo necesitamos unos segundos para recordar que hemos visto en la televisión el uso del dedo o el lapicero en personalidades como César Hildebrandt, Rosa María Palacios, y Cecilia Valenzuela. Todos ellos son lectores reconocidos y usan el dedo o un lapicero. ¿Por qué lo hacen?-¡¡Por que es más FÁCIL COMPRENDER lo que leen!!

No olvidemos que leer significa comprender, sin comprensión no hay lectura, y en el Perú el 98% de niños y jóvenes no pueden comprender un texto a nivel inferencial. Necesitamos algo que haga fácil la lectura y no olvidemos que la lectura como proceso, es en primer lugar VISUAL.Por eso cuando se usa el dedo o un lapicero se hace más fácil leer, aquéllos actúan como guías o marcadores que aumentan la velocidad y permiten que la concentración del alumno aumente; los ojos ya no tienen que dedicarse a ubicar las palabras en el renglón, entonces, los ojos tienen más capacidad para captar el contenido o las palabras que están allí, luego vendrá el proceso COGNITIVO del cual no hablaré por el momento.Al respecto, Stanley Frank, vicepresidente ejecutivo de la corporación Enciclopedia Británica, en su libro Cómo recordar todo lo que leemos, (2000) dice:

"Mientras lee, acompañe las palabras con el dedo, línea por línea. Comience de izquierda a derecha en esta línea y luego vuelva su mano hacia el margen izquierdo, así podrá repetir el movimiento en la línea inferior. Mueva su mano a una velocidad adecuada. Sus ojos seguirán el paso del dedo”.

Otro autor importante, Tony Buzán, creador de los MAPAS MENTALES, en su libro El libro de la lectura rápida (1998), señala:

“Lo mejor es emplear un objeto largo y delgado, como un lápiz o un bolígrafo, un palillo de los que se usan para comer comida oriental o un palito de tejer… Para obtener el máximo rendimiento de la guía (el objeto) basta con colocarla debajo de la línea y moverla suavemente mientras leemos. La guía reduce al mínimo la cantidad de trabajo que recae sobre el ojo, mantiene el cerebro concentrado y proporciona aceleraciones constantes que mantienen un alto nivel de comprensión”.

Y ahora, amigo lector, ¿se atreverá a usar su dedo o, mejor aún, un lapicero o un palito chino?, en todo caso deje que los niños sí lo hagan.

Para culminar, quiero dejar claro dos cosas: el uso del dedo o lapicero "puede ser prescindido" cuando el lector haya dominado la automaticidad o reconocimiento inmediato de la palabra y mejor, aún, si practica la lectura por bloques (que lo detallaré muy pronto) y, lo segundo; que el uso del dedo u otro objeto durante la lectura no es la solución definitiva para solucionar el problema de la pobreza lectora en el país, pero sí es una ayuda importante y práctica para el alumno. A esto debemos sumarle otras actividades que lleven al desarrollo de las habilidades lectoras de nuestros muchachos y, usted, tiene que ayudarnos.


Gracias por leer



Manuel Urbina
prolector@hotmail.com

HOY LEEMOS COMO HACE 2000 AÑOS, NO HEMOS EVOLUCIONADOS


Pocas personas comprendieron a la Dra. Andersen –médica estadounidense- cuando en 1917 dijo: “no es aceptable que en pleno siglo XX, cuando ya existen aeroplanos capaces de volar a casi mil metros de altitud y buques a vapor que atraviesan los océanos en pocas semanas, nosotros sigamos leyendo de la misma manera en que lo hacían nuestros antepasados 2000 años atrás”.

Qué deberíamos decir hoy, tiempos de la autopista informática, la fibra óptica, el láser, la Internet, etc. No es raro encontrarnos con personas que confiesan no tener tiempo para leer textos más allá de los estrictamente necesarios en su trabajo o estudios.Pensemos que fuimos alfabetizados mediante un sistema que nos llevó a la “lectura silábica”.


Percibimos los conceptos e ideas de manera parcial, casi letra por letra, obligando a nuestra mente a realizar un gran esfuerzo de ensamblado de partes carentes de significado propio. Por ejemplo, al finalizar este tercer párrafo del artículo, sus ojos ya se han detenido al menos unas trescientas veces. Sus ojos han captado sílaba por sílaba y de esa manera el cerebro ha ido recibiendo datos en cascada, cuyo hilo conductor depende exclusivamente de su propia interpretación.

Cuántas veces le habrá ocurrido que al llegar al final de una página, descubría que necesitaba leerla nuevamente. Los ojos avanzan a pesar de que la mente pueda estar distraída, pensando en otras cosas.En la segunda mitad de la década de los 40’s, la profesora norteamericana Evelyn Wood desarrolla el primer sistema de lectura dinámica en el mundo. Dynamic Readers System produce en los Estados Unidos un poderoso efecto “antes y después”. Presidentes como John Kennedy, Richard Nixon, Gerald Ford, Jimmy Carter, directivos de las compañías más importantes, profesionales, estudiantes, etc., adoptan las ahora famosas técnicas de lectura dinámica que permiten leer hasta diez veces más rápido sin disminuir la comprensión y la concentración.

Los principios fundamentales de la Lectura Veloz, método que hemos introducido en América Latina a partir de 1965, pueden sintetizarse en pocas palabras:

1. LA TEORÍAa. La mente humana es capaz de procesar hasta 25 caracteressimultáneamenteb. La vista posee un campo central de casi 30º aptos para leer, de loscuales tan solo se utiliza un 20%c. Para comprender conceptos complejos no hay necesidad de repetirlosmentalmente. La percepción atraviesa un puente directo que va de lavista al cerebro, sin necesidad de pasar por los canales de la audición.Por lo tanto, no es necesario vocalizar para entender

2. LAS ACTITUDESa. El lector comprenderá más y mejor si es capaz de concentrarse contodos los sentidos durante el proceso de adquisición del conocimientob. Leer con imaginación favorece la concentración y la comprensiónc. El lector veloz trata de no retroceder. La búsqueda del conocimiento seproducirá avanzando, siempre avanzandod. El lector veloz dispone de un espacio y de un tiempo para sus lecturas.Se predispone a leer y se prepara como lo hace un concertista antes desu recital

3. LAS TÉCNICAS. Ampliación del ángulo de campo visual utilizado en la lectura. Lectura a nivel de las entrelíneas, por arriba de las palabrasc. Agilización de la percepción visual mediante motores de aceleraciónd. Aprestamiento del salto de ojos mediante ejercicios de gimnasia oculare. Neutralización de la vocalización y subvocalización durante la lecturaf. Desarrollo de la imaginación. Ejercicios de autocontrol del pensamiento.


Ana Caravedo Roncal
Coordinadora Gral.

martes, 5 de febrero de 2008

QUEREMOS QUE NUESTROS HIJOS SEAN BUENOS LECTORES



Todos los padres deseamos que nuestros hijos desarrollen habilidades y hábitos lectores. Es uno de los sueños que tanto deseamos, pero cada vez se ve -en la mayoría- el alejamiento y la distancia que toman frente a los libros. Las palabras que crean las más maravillosas imágenes están siendo reemplazadas por las imágenes que no permiten usar nuestra imaginación y fantasía. Hoy entre el niño y libro se interpone una pantalla insignificante, pero tan difícil de controlar.

Entonces, los padres no sabemos qué hacer y por ahí nos dicen: "Cuéntale un cuento cada noche y verás cómo tu hijo se convierte en un gran lector". ¿Será esto suficiente, para que el niño o niña pueda desarrollar ese hábito tan deseado y que trasciende en una excelente comprensión lectora?No nos engañemos y que no nos sigan engañando porque ello no es suficiente. Con esto solo estaríamos subiendo un escalón cuando tenemos muchos por escalar, es decir, contarles o leerles cuentos claro que es importante, pero no es suficiente. Seguramente, usted amigo, habrá visto a mucha gente que compra un libro y lo lleva a todas partes, pero que no ha desarrollado la capacidad de sumergirse en la lectura comprendiendo y disfrutando de ella. Es que ser un lector competente tiene un precio que no se paga con solo leer un cuento y buenas noches.

En la última prueba de comprensión lectora, tomada por el Ministerio de Educación, el 84% de niños del nivel primario salieron desaprobados en una prueba que solo exigía competencias mínimas y básicas. Tomemos consciencia del rol que jugamos en la formación lectora de nuestros hijos y no esperemos que las autoridades gubernamentales sean los encargados de darle solución a este problema porque para entonces nuestros hijos se habrán convertido en tatarabuelos.
¿Qué podemos hacer para subir la escalera completa?

1. Destinar un presupuesto mensual -por mínimo que sea- para la adquisición de libros infantiles y de acuerdo a la edad del niño.

2. Los cuentos clásicos como Cenicienta, El gato con botas, Caperucita roja, etc., (tan vistos en la TV) no deben ser los únicos que conformen la biblioteca. Generalmente, estos libros no despiertan interés porque ya los han visto; adquiera otros libros de cuentos que tengan ilustraciones, colores, letras grandes y que le llamen la atención.

3. Visitar -con frecuencia- bibliotecas y que los niños vean la cantidad de libros que existen y cómo los lectores lo adquieren y los leen.

4. Ir a las ferias nacionales e internacionales de libros y participar en las actividades que se presenten.

5. Dar el ejemplo de que leemos y disfrutamos, en el último de los casos al menos finjamos que nos gusta leer. Leer periódicos, revistas, cómics, etc., es una alternativa.

6. Tener paciencia porque no es fácil que el niño tome un libro y lo lea. Si al menos lo observa y lee un poquito será una muestra significativa de que nuestra labor empieza a dar frutos. No le exija ni le imponga una lectura, hágale un comentario sobre el texto y como decimos en nuestro lenguaje coloquial, “píquele el diente” y luego, comenten –amenamente- la lectura.

7. Es vital que el niño tenga su propio espacio de lectura. Se puede mandar a hacer un librero adaptado a su estatura. Si el niño mide 1.10 cm., su librero podría medir 1.40 cm. Es necesario que el niño pueda alcanzar todos los compartimientos en donde se encontrarán sus libros.

8. Los libros se colocan con la tapa frente al niño, no de lomo como los libros de los adultos. Verlos así les permitirá ver el título acompañado de los dibujos que son muy llamativos. Les despertará -en algún momento- la curiosidad y lo tomarán. Se puede colocar algunos juguetes o cosas que le interese mucho al menor.

9. Llevar a los niños -si hay la posibilidad- a los cursos-talleres de lectura en donde se les enseña técnicas y hábitos de lectura. El conocer a otros niños que leen y disfrutan de la lectura es una gran motivación y estímulo.

10. Pedir los consejos de un especialista en lectura tanto para la adquisición de nuevos textos, como para la elaboración de diferentes actividades.

11. Ir al colegio del niño y pedir información sobre las actividades exclusivamente lectoras que se está haciendo o se hará. Si el colegio de su niño no tiene -a la vista de todos- una biblioteca especializada infantil, siquiera con 50 títulos diferentes, tenga presente que allí su hijo no desarrollará el hábito lector.

12. La Iliada, La Odisea, La divina Comedia, Crimen y Castigo, Los Miserables, Romeo y Julieta, El Quijote de la Mancha, etc., son libros maravillosos y transcendentales, pero NO son adecuados para un niño. Es como si a su hijo pequeño, en vez de darle una bicicleta con sus dos llantitas de soporte le diera un camión de dieciséis ruedas.

No he pretendido dar una fórmula para desarrollar lectores competentes, seguramente habrá muchos y mejores recursos, sino entrar en la reflexión y en el análisis propio de nuestra práctica cotidiana que es el desarrollo de la competencia lectora de los niños.


Gracias por leer

Manuel Urbina
Director Académico de
El Mundo Mágico de la Lectura